PSA pide certeza jurídica y una visión integrada para fortalecer el hub logístico de Panamá

Panamá, 16 de septiembre de 2026. La certeza jurídica y un marco de gobernanza que permita adoptar decisiones con una perspectiva de al menos 30 años son condiciones necesarias para impulsar nuevas inversiones portuarias en Panamá, sostuvo Enno Koll, CEO para las Américas de PSA International, durante el Panel “Logística de clase mundial: cómo capturar más valor del hub” en el Foro de Competitividad.

Koll señaló, además, que el Estado debe garantizar condiciones equitativas para todos los operadores y avanzar en la integración de los litorales Atlántico y Pacífico. A su juicio, ambos elementos son indispensables para que el país pueda competir, atraer carga y desarrollar su siguiente etapa como centro logístico.

El ejecutivo recordó que PSA llegó a Panamá en 2010 y posteriormente decidió ampliar la terminal. Sin embargo, mientras el Canal se expandía y crecía el entusiasmo por las oportunidades del país, el volumen de carga en el Pacífico cayó 20 % entre 2014 y 2018, por lo que la demanda resultó inferior a la prevista.

A ese escenario se sumaron, según explicó, la incertidumbre jurídica y la complejidad de los procesos para concretar la inversión. Koll indicó que en 2014 acudió a la Asamblea Nacional para solicitar autorización, no porque la empresa buscara una ley contrato, sino porque necesitaba protección legal frente a posibles cambios de criterio entre una administración y otra.

Pese a esas dificultades, afirmó que la terminal superó esa etapa, opera actualmente con cerca de mil trabajadores y mantiene una alta utilización. También consideró que el momento es favorable para avanzar con nuevos proyectos, debido a la fortaleza de los volúmenes de carga y a la limitada cantidad de desarrollos portuarios previstos entre México y Chile durante los próximos cinco años.

Para Koll, el primer requisito para avanzar es la certeza. «Necesitamos un marco de gobernanza que nos permita tomar decisiones para los próximos 30 años, con la seguridad de que no serán revertidas por otro gobierno», manifestó. Añadió que también se requieren procesos legales claros y reglas que permitan competir en igualdad de condiciones.

Como segundo punto, destacó que Panamá debe aprovechar plenamente su posición entre el Atlántico y el Pacífico. Aunque el Canal cumple una función central, afirmó que el país también debe proyectar al mundo la capacidad de su puente terrestre, especialmente cuando existen limitaciones de capacidad o disrupciones en otras rutas.

En esa dirección, planteó la necesidad de contar con corredores logísticos en ambas riberas, con conexión ferroviaria y carretera. Si el desarrollo ferroviario requiere más tiempo, agregó, debe existir al menos un corredor dedicado para camiones que garantice el traslado eficiente de la carga entre las terminales del Pacífico y el Atlántico, en ambos sentidos.

Koll también identificó la digitalización como un tercer componente esencial. Explicó que no se trata únicamente de acelerar trámites, sino de diseñar operaciones físicas más eficientes. Un proceso lento en las puertas de una terminal puede generar filas de decenas de camiones y obligar a destinar grandes áreas a funciones que podrían resolverse mediante sistemas integrados y documentación anticipada.

La experiencia de Singapur, indicó, demuestra que la transformación debe realizarse por etapas. El proceso comenzó con la conversión de documentos en papel a formatos digitales; continuó con la implementación de procesos coordinados, como la reserva de citas y franjas horarias; y evolucionó hacia plataformas capaces de realizar análisis predictivos con datos de llegada de buques, tiempos de espera y cambios operativos.

A su juicio, Panamá necesita con urgencia un «port community system» que conecte no solo a los buques y las terminales, sino también a prácticos, autoridades, inspectores y demás actores de la cadena. Esta plataforma permitiría compartir información, anticipar eventos y coordinar las operaciones del sistema logístico.

Otro eje es la integración entre terminales de contenedores y actividades logísticas. Koll advirtió que el transbordo puede desplazarse hacia el lugar que resulte más eficiente para las líneas navieras. Aunque Panamá posee la ventaja de recibir buques que ya transitan por su ruta, esa posición no debe darse por sentada.

Por ello, consideró necesario añadir valor a la carga mediante actividades logísticas y mejorar la conectividad entre los modos marítimo y aéreo. Mencionó como oportunidad el movimiento de mercancías que llegan por contenedor y luego pueden distribuirse hacia América Latina mediante la red aérea.

El capital humano constituye otro desafío. Koll sostuvo que las transformaciones de las terminales y de la logística exigen personal preparado para los empleos del futuro. La incorporación de equipos eléctricos, por ejemplo, demanda capacidades distintas de las requeridas por la maquinaria diésel, mientras que la ejecución de proyectos requiere profesionales capaces de coordinar equipos de varias disciplinas.

También subrayó la importancia de la seguridad de la carga. Señaló que esta abarca aspectos laborales, físicos, tecnológicos y de cooperación con las autoridades. En determinados momentos, agregó, algunas cargas han preferido otros destinos debido a preocupaciones de seguridad, por lo que fortalecer este componente es indispensable para que más mercancías elijan Panamá como centro de distribución.

Al responder a los planteamientos de Koll, el asesor presidencial Alberto Alemán Zubieta coincidió en que Panamá debe gestionar su plataforma marítima y logística como un sistema integrado. Sostuvo que el país necesita una entidad o instancia estatal que promueva a Panamá como centro logístico y, al mismo tiempo, articule la administración de todo el sistema interoceánico.

Alemán Zubieta advirtió que mantener el sector dividido en pequeñas partes limita su capacidad de alcanzar ese objetivo. Panamá, afirmó, es un país de tránsito y forma parte esencial de las cadenas de transporte, por lo que debe superar la visión fragmentada y elevar la gestión del hub a otro nivel.

El asesor presidencial añadió que las navieras también han transformado su modelo de negocios: ya no son únicamente propietarias de buques, sino operadoras de sistemas logísticos y gestoras de información. Frente a esa evolución, Panamá debe analizar su papel más allá del paso de las embarcaciones y avanzar hacia un centro con mayor competitividad económica.

Koll concluyó que la planificación no debe limitarse a calcular capacidad, sino definir qué tipo de infraestructura requerirá el mercado. Los buques son cada vez más grandes, demandan mayor calado, grúas de mayor alcance y más movimientos por escala. Además, el modelo tradicional de centro y alimentadores está evolucionando hacia operaciones de relevo entre grandes buques, una transformación para la cual todo el sistema debe prepararse.

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