Drewry prevé menores fletes en 2027 y una sobrecapacidad inevitable hasta 2028

Panamá, 26 de octubre de 2026. Drewry anticipa menores tarifas de flete, tanto spot como por contrato, en 2027 y considera inevitable la sobrecapacidad en el transporte marítimo de contenedores durante 2027–2028, aunque persiste la incertidumbre sobre su magnitud. Las proyecciones presentadas por Drewry durante el webinar describen las tendencias del mercado mundial de transporte de contenedores, sin ofrecer estimaciones específicas para Panamá o América Latina.

La incorporación de nuevos buques será determinante en este escenario. Una vez considerados los posibles retrasos en las entregas y el desguace, la consultora proyecta un crecimiento neto de la flota de 8.8% en 2027, seguido de 12.1% en 2028 y 10% en 2029. Se trata de incrementos que se acumularán sobre una base de capacidad cada vez mayor.

Durante las presentaciones de sus resultados del segundo trimestre, varias navieras destacaron que la congestión y los desequilibrios comerciales estaban llevando la infraestructura terrestre al límite o cerca de este, creando condiciones favorables para mayores fletes.

Drewry reconoce que estas disrupciones se han arraigado estructuralmente y ralentizan la conversión de la capacidad nominal de la flota en capacidad efectiva disponible para transportar carga. Sin embargo, considera que su impacto relativo disminuirá frente a la enorme cantidad de buques que se incorporará al mercado.

La competencia impulsa los pedidos

Pese a las perspectivas de sobrecapacidad, las navieras continúan invirtiendo en nuevas unidades. Según el análisis presentado, las principales líneas compiten tanto en tarifas como en la escala de sus redes y sus costos unitarios.

Una compañía que deje de invertir mientras sus competidoras incorporan buques más eficientes en consumo corre el riesgo de entrar en la próxima década con una flota en desventaja. Bajo esa lógica, el costo de invertir insuficientemente podría superar el de añadir cierta capacidad excedentaria.

Los pedidos de septiembre reflejan el renovado interés por los buques ultragrandes. MSC encargó 20 unidades de 24,000 TEU, mientras que Maersk ordenó otras 20 de 18,600 TEU. Ambos pedidos corresponden a buques de combustible dual con GNL, cuyas entregas están previstas para 2029 y 2030.

Para Drewry, estas inversiones confirman que las economías de escala siguen siendo una consideración importante para las navieras y que las redes mundiales requieren buques de distintos tamaños. El interés previo por unidades menores respondía a una necesidad más inmediata de renovar una flota envejecida.

Las razones para volver a Suez

El análisis también identifica cuatro motivos que pueden impulsar a las navieras a regresar al canal de Suez: el ahorro potencial por viaje redondo, el valor del tiempo, la regularidad de los itinerarios y la presión competitiva.

La consultora considera que el ahorro económico es relativamente marginal una vez incluidos los seguros, por lo que difícilmente sería la motivación principal. Los viajes más cortos, en cambio, permiten que cada buque complete más recorridos al año y genere mayores ingresos, además de reducir el número de unidades necesarias para mantener una frecuencia semanal.

La ruta más larga por el cabo de Buena Esperanza también prolonga la exposición a fenómenos meteorológicos extremos y aumenta las posibilidades acumuladas de retraso. En ese sentido, las navieras podrían aceptar un riesgo de seguridad concentrado en Bab el-Mandeb a cambio de reducir otros riesgos operativos durante el recorrido.

A ello se suma la competencia: una naviera que regrese a Suez puede ofrecer tiempos de tránsito más cortos a un precio similar al de otra que continúe rodeando el cabo, presionando a sus competidoras para seguir el mismo camino.

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