Panamá, 9 de abril de 2026. El presidente de la República, José Raúl Mulino, afirmó que el proyecto del puerto de Isla Margarita será licitado de manera independiente y no formará parte del proceso temporal de 18 meses relacionado con la operación de las terminales de Balboa y Cristóbal, en un movimiento que reabre el debate sobre la expansión portuaria en el Atlántico panameño.
El mandatario explicó que el puerto de Isla Margarita se desarrollará mediante una licitación separada, actualmente en preparación, y que incluso podría adelantarse antes de concluir el período transitorio en los puertos existentes. Según indicó, el proyecto representa el último espacio disponible frente a la entrada atlántica del Canal de Panamá para expandir la capacidad portuaria del país.
Mulino también señaló que la concesión original del proyecto fue cancelada por la autoridad marítima debido a violaciones graves y reiteradas por parte de la empresa concesionaria, mientras que los terrenos fueron posteriormente expropiados por el Estado. El presidente subrayó que el desarrollo de Isla Margarita será estratégico no solo por la construcción del puerto, sino también por la disponibilidad de hectáreas adicionales destinadas a patios de contenedores y actividades logísticas.
El proyecto de Isla Margarita ha estado previamente vinculado a planes de expansión de la naviera MSC, a través de su brazo portuario Terminal Investment Limited (TIL), que evaluó desarrollar una terminal de contenedores en el área como parte de su estrategia de crecimiento en el Caribe. Este antecedente adquiere mayor relevancia en el contexto actual, ya que el grupo vinculado a MSC participa hoy en la operación temporal del puerto de Cristóbal durante el período de transición definido por el Estado panameño.
La coincidencia entre el interés previo en Isla Margarita y la presencia operativa actual en Cristóbal refuerza la importancia estratégica del nuevo proceso de licitación, particularmente en el Atlántico, donde Panamá busca aumentar capacidad para transbordo y consolidar su posición como hub regional.
Las tierras de Isla Margarita han sido objeto de controversia durante años. El área fue originalmente concesionada para el desarrollo de una terminal de contenedores que no llegó a ejecutarse, lo que derivó en la cancelación del contrato y posteriormente en procesos de expropiación de las fincas vinculadas al proyecto. La forma en que estos terrenos fueron estructurados y transferidos también generó cuestionamientos, lo que añadió complejidad al caso.
Actualmente, las tierras continúan bajo disputa legal mediante procesos administrativos y judiciales relacionados con la cancelación de la concesión y la expropiación de los predios. Este factor añade un componente adicional al futuro desarrollo del puerto de Isla Margarita, que dependerá tanto del proceso de licitación como de la resolución definitiva del marco legal sobre los terrenos.
De concretarse, el puerto de Isla Margarita permitiría aumentar la capacidad portuaria del Atlántico panameño, fortalecer el transbordo regional y ampliar la oferta logística del país, en un momento en que Panamá redefine su mapa portuario tras los cambios operativos en Balboa y Cristóbal.

