¿Podría Ormuz cobrar peajes? El debate reabre la discusión sobre las tarifas en los estrechos naturales del mundo

Panamá, 19 de junio de 2026. La posibilidad de que Irán establezca cobros a los buques que transiten por el Estrecho de Ormuz ha generado preocupación en la industria marítima internacional, que advierte que una medida de este tipo podría sentar un precedente para otras rutas naturales estratégicas del comercio mundial.

El tema volvió a la palestra luego de que el memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán estableciera un período de 60 días sin cargos mientras continúan las negociaciones sobre el futuro régimen de administración del estrecho. Sin embargo, diversos analistas consideran que el debate sobre eventuales tarifas por “servicios marítimos” sigue abierto y podría transformar uno de los principios fundamentales de la navegación internacional.

A diferencia del Canal de Panamá o el Canal de Suez, el Estrecho de Ormuz es una vía natural y no una infraestructura construida por el hombre. Mientras ambos canales financian su operación y mantenimiento mediante peajes por el uso de una obra de ingeniería, Ormuz constituye un paso marítimo internacional cuya utilización históricamente ha estado amparada por el principio de libertad de tránsito.

Su relevancia para el comercio mundial es significativa. Se estima que por esta ruta circula alrededor del 20 % del comercio marítimo global de petróleo y gas natural licuado, convirtiéndola en uno de los principales cuellos de botella energéticos del planeta.

No obstante, Ormuz no sería el primer estrecho natural donde existen pagos relacionados con la navegación. El caso más conocido es el de los estrechos turcos del Bósforo y los Dardanelos, donde Turquía recauda tarifas autorizadas por la Convención de Montreux de 1936 para cubrir servicios como faros, salvamento marítimo, inspección sanitaria y ayudas a la navegación. Sin embargo, dichos cobros no constituyen un peaje por el simple derecho de paso, sino tasas específicas previstas en un tratado internacional.

La diferencia es precisamente la que preocupa a la industria. Si en Ormuz se llegara a implantar un cobro permanente por el mero tránsito de embarcaciones, podría abrirse el debate sobre la posibilidad de que otros Estados busquen monetizar estrechos naturales bajo su jurisdicción.

Entre ellos destaca el Estrecho de Malaca, que conecta el océano Índico con el Pacífico y por donde transita aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial; así como el Bab el-Mandeb, puerta de entrada al Mar Rojo, utilizado por cerca del 12 % del comercio marítimo global. Ambos representan rutas esenciales para las cadenas internacionales de suministro.

Especialistas consultados por medios internacionales sostienen que la imposición de un peaje general en un estrecho natural podría entrar en conflicto con el régimen de paso en tránsito contemplado por el derecho marítimo internacional y generar un precedente con repercusiones económicas y geopolíticas de gran alcance para el transporte marítimo mundial.

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