Panamá, 25 de agosto de 2025. Para World Shipping Council, agrupación que representa a más del 90 % de la flota mundial de líneas regulares, lo esencial no es que si el registro de buques sea abierto o nacional, sino que el Estado de pabellón cumpla con sus obligaciones internacionales y garantice altos estándares de seguridad y cumplimiento.
La agrupación fue una de los 37 comentarios presentados en torno a la investigación que inicio la Comisión Federal Marítima (FMC-por su sigla en inglés) a los llamados “registro de conveniencia”, el pasado mes de mayo.
WSC señaló en su misiva que el comercio marítimo mundial requiere reglas internacionales uniformes; de lo contrario, surgiría un mosaico de regulaciones que obstaculizaría el comercio y que la Organización Marítima Internacional (OMI) sigue siendo el foro más adecuado para crear normas obligatorias y efectivas.
Sugirió a la FMC a trabajar en conjunto con USCG, MARAD, EPA, NOAA, Departamento de Estado para reforzar la aplicación de regulaciones internacionales. El USCG es la autoridad principal en seguridad y control de buques extranjeros mediante el “Port State Control (PSC)”.
WSC dijo que los Estados Unidos tiene uno de los niveles más bajos de detenciones en PSC, lo que disuade a buques incumplidores de tocar puertos estadounidenses. Citó herramientas como Registry Information Sharing Compact (RISC), el cual reúne a 15 registros internacionales que comparten información para evitar evasión de sanciones y reabanderamientos.
También planteo que el tema de registros fraudulentos sea también abordado por organismos de seguridad y cooperación internacional como FBI, Homeland Security, INTERPOL y tratados multilaterales.
WSC advirtió evitar medidas unilaterales por parte de la FMC, ya que los desafíos del abanderamiento irregular requieren respuestas globales y coordinadas y que prácticas como el “flag-hopping” (cambio de bandera en altamar) solo pueden enfrentarse con tratados y medidas colectivas.
La agrupación subrayó que el término “bandera de conveniencia” no es reconocido por la industria ni por organismos como la OMI, la OIT o la ONU.

