Panamá pierde tonelaje en un contexto de envejecimiento de la flota mundial, mientras Liberia afianza su liderazgo

Panamá, 11 de enero de 2025. El registro de naves de Panamá, tradicionalmente uno de los más importantes del mundo por número de buques, enfrenta una pérdida de capacidad registrada en un momento clave para la industria marítima internacional: el acelerado envejecimiento de la flota mundial y la incertidumbre sobre su renovación.

A comienzos de 2025, Panamá conservaba el mayor número de buques registrados a nivel global, con más de 8.500 naves, equivalentes al 7,6 % del total mundial. No obstante, el tonelaje de peso muerto bajo bandera panameña se situó en 371 millones de toneladas, representando el 15,2 % del total global, pero con una caída del 2,5 % entre 2024 y 2025, según el reporte de la UNCTAD. Esta reducción contrasta con la evolución de Liberia, que no solo lidera el ranking mundial por tonelaje —con 424 millones de toneladas de peso muerto— sino que además registró un crecimiento del 3,8 % en el mismo período, consolidando una tendencia expansiva sostenida desde 2018.

La brecha entre ambos registros se refleja también en el tamaño promedio de los buques. Mientras el buque medio registrado en Panamá ronda las 43.000 toneladas de peso muerto, en Liberia supera las 76.000, lo que evidencia una mayor capacidad del registro liberiano para atraer flotas de gran porte y mayor valor estratégico en el comercio marítimo internacional.

Este retroceso relativo de Panamá ocurre en un escenario global desafiante. La flota mercante mundial, que a inicios de 2025 superó los 112.500 buques, está envejeciendo de manera acelerada. En 2024, la edad promedio de la flota global ponderada por tonelaje alcanzó los 12,6 años, un 3,2 % más que en 2023. Medida por número de buques, la edad promedio se elevó a 22,2 años, lo que supone un incremento anual del 1,8 %. En comparación con hace una década, la flota mundial es hoy más de tres años más antigua.

El envejecimiento es especialmente pronunciado en las economías en desarrollo, donde el 21,1 % de la capacidad de peso muerto corresponde a buques con más de 20 años de antigüedad, más del doble del 9,3 % observado en las economías desarrolladas. Este factor añade presión sobre los registros navales, ya que los armadores buscan pabellones capaces de ofrecer condiciones competitivas para la renovación de flotas y el cumplimiento de normas ambientales y técnicas cada vez más exigentes.

A ello se suma un contexto de cartera de pedidos moderada y niveles históricamente bajos de reciclaje de buques, lo que genera incertidumbre sobre la velocidad con la que la flota envejecida será reemplazada. En este entorno, los registros que logren captar nuevas construcciones y buques más modernos estarán mejor posicionados para ganar participación en términos de tonelaje.

Si bien Panamá mantiene su relevancia como actor clave del sistema marítimo internacional y muestra estabilidad en el número de naves, la pérdida de tonelaje sugiere desafíos estructurales frente a registros como Liberia, que han sabido capitalizar mejor las dinámicas actuales del mercado. La competencia entre pabellones ya no se define únicamente por volumen de buques, sino por la capacidad de atraer flotas modernas, de mayor tamaño y alineadas con las exigencias de un sector marítimo en plena transformación.

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