Interrupciones en Ormuz elevan costos y ponen en riesgo el suministro global de bienes

Panamá, 24 de marzo de 2026. De prolongarse el conflicto en Oriente Medio y las interrupciones en el estrecho de Ormuz, el comercio global podría enfrentar escasez de productos clave provenientes de Asia, junto con un aumento sostenido en los costos logísticos y energéticos.

El Golfo Pérsico permanece cerrado de facto, con buques detenidos y servicios suspendidos, mientras las rutas alternativas —como el desvío por el Cabo de Buena Esperanza— encarecen significativamente los tiempos de tránsito y los costos operativos. A ello se suma la disrupción en flujos críticos como el GLP, GNL y el amoníaco, insumos esenciales para las industrias petroquímica, energética y agrícola.

El impacto ya comienza a trasladarse a la industria. En Asia, varias plantas han reducido sus niveles de actividad ante la incertidumbre en el suministro, lo que podría traducirse en menor disponibilidad de bienes de consumo y mayores presiones inflacionarias a nivel global, especialmente si la crisis se prolonga.

De acuerdo con datos de VesselValue, al menos 17 buques transportadores de vehículos (car carriers) permanecen fondeados en el Golfo Pérsico a la espera de nuevas instrucciones. En este contexto, un cierre prolongado de Ormuz podría eliminar alrededor del 15 % de las exportaciones marítimas de vehículos de China y cerca del 10 % de la demanda mundial de este tipo de buques, reflejando la magnitud de la disrupción.

El impacto energético es igualmente significativo. Alrededor del 30 % del GLP mundial se exporta desde Oriente Medio, en su mayoría con destino a Asia, donde se utiliza como materia prima en procesos petroquímicos para la producción de bienes de consumo como textiles, plásticos y electrodomésticos.

Si las interrupciones persisten, no solo se anticipa un incremento en los precios de diversos productos, sino también un riesgo creciente de escasez en la cadena de suministro global. De hecho, algunas plantas de craqueo en Asia ya han reducido su actividad e incluso declarado fuerza mayor, evidenciando que la disrupción comienza a trasladarse desde el transporte marítimo hacia la economía real.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share on Social Media