Conflicto en Medio Oriente vuelve a comprimir la capacidad efectiva del mercado portacontenedores

Panamá, 3 de marzo de 2026. La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a retrasar el retorno de los buques portacontenedores a la ruta del Canal de Suez, manteniéndose los desvíos por el Cabo de Buena Esperanza. Este escenario reduce la capacidad efectiva disponible en el mercado y ayuda a explicar el repunte en las acciones de las navieras, ya que históricamente los transportistas marítimos tienden a mejorar sus márgenes cuando la oferta de tonelaje se ve interrumpida.

Un análisis de Drewry titulado “Conflicto con Irán: una perspectiva del transporte marítimo de contenedores” subraya que el segmento portacontenedores es el que menor exposición operativa directa tiene frente a este conflicto en comparación con otros sectores marítimos, como el de buques tanque. No obstante, advierte que la industria no está exenta de interrupciones operativas ni del incremento en los costos.

Según datos de inteligencia AIS de la consultora, al domingo 1 de marzo había 158 buques portacontenedores, con una capacidad combinada de 691 mil TEU, presentes en Medio Oriente —en el Golfo de Omán, el Mar Arábigo y el Golfo Pérsico— lo que representa apenas el 2,1 % de la flota activa mundial.

En línea con lo señalado previamente por Linerlytica, Drewry advierte que el conflicto provocará disrupciones en la programación de escalas no solo en los puertos de la región, sino también en otras rutas, generando retrasos, acumulación de buques y potencial escasez de equipos.

La consultora explica que estos retrasos reducen la capacidad efectiva de las redes, lo que suele traducirse en mayores tarifas spot en las principales rutas comerciales. A ello se suma el probable aumento en los precios del petróleo, que incrementará los costos operativos mediante mayores recargos por combustible (bunker surcharges), los cuales podrían trasladarse a fabricantes y consumidores, afectando la demanda mundial de carga contenerizada.

Drewry concluye que “este conflicto generará una disrupción sistémica en el transporte marítimo de contenedores, con cuellos de botella, desvíos de rutas, incremento en los costos de seguros y fletes, y una mayor incertidumbre en las cadenas de suministro globales”.

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